El mercado dicta que un coche apto para la familia tiene que venir en formato todo camino, porque es el único que te permite un «estilo de vida familiar y activo». Por si eso fuera poco, esos SUV con los que te bombardea la publicidad deben tener el tan conocido «carácter deportivo». Pero, ¿Es realmente necesario todos esos ingredientes para que un modelo sea un éxito hoy en día?

Afortunadamente, una marca generalista muy particular ha optado por hacer un SUV, sí, pero con un planteamiento realmente genial que ha hecho que este C5 Aircross sea un SUV que sí merece ser considerado para gran número de conductores.

Prueba y Fotos Fernando González Ferreira @FUR_R

Un planteamiento genial.

¿Cuál es el verdadero problema de los SUV?. Pues que partir de una carrocería elevada para tener un buen comportamiento en carretera no es un buen punto de partida. No lo es porque nos obliga a disponer de unos muelles más firmes de lo necesario para recibir los mayores esfuerzos y momentos que genera un centro de gravedad alto y por otra parte unos amortiguadores y estabilizadoras más rígidos que mantengan el chasis lo más horizontal posible y evitar cabeceos. Al final, un SUV con «carácter deportivo» no solo es más incómodo, sino que además, puede ser más inseguro en determinadas circunstancias, o sea, cuando el asfalto no es perfecto y sobre todo, convertirse en un verdadero suplicio cuando se usan como lo que deberían ser, un todo camino.

Por ello grupos potentísimos como el grupo VAG, entre otros, han llegado a desarrollar un arsenal de sistemas que hacen que coches con gran distancia libre al suelo vayan bien en conducción deportiva, sistemas que van desde los diferenciales electrónicos y amortiguadores magnetorreológicos que varían su dureza en milisegundos, pasando por controles dinámicos de chasis y estabilizadoras activas, hasta llegar a la artillería pesada de las suspensiones adaptativas neumáticas deportivas que montan los grandes SUV del segmento F , que unidas a la tracción total, diferenciales autoblocantes y a la dirección activa en las ruedas traseras , son capaces de hacer que un monstruo como el Audi Q8 cambie de dirección como una avispa, en asfalto, claro, porque en campo llegan a pasar por donde tú quieres, pero con una sensación de que en cualquier momento vas a romper algo.

Pero claro, todo esto es hacerse la pascua para luego felicitársela, y los amigos de Citroën han encontrado un atajo a todo este desmán.

El atajo.

El atajo se llama C5 Aircross. Un apelativo que tiene más enjundia en el apellido que en el nombre, porque ¿Cuánto hay del aquel C5 al que Citroën nos tenía acostumbrados en este C5?.

Quizás estos locos franceses pensaron: ¿Qué pasaría si dejásemos de «carácter deportivo» para los deportivos y nos centrásemos en lo que sabemos hacer, que son coches cómodos?. ¿Qué pasaría si volcásemos todo ese conocimientoque tanto habíamos perfeccionado en modelos como el C5 (el de siempre, la berlina) y lo metemos en el envase que tanto gusta al mercado?. ¿Qué pasaría si volvemos a hacer coches «a la francesa»?.

Quizás por esto, o quizás por casualidad, que es algo muy francés, han presentado una propuesta muy diferente a cómo tiene que ser un coche exitoso hoy en día, que es ser un SUV, pero un SUV cómodo por encima de cualquier otra consideración.

Con una configuración orientada al confort, los muelles pueden ser más blandos, los amortiguadores más suaves y por consiguiente, todos los esfuerzos que tiene que aguantar el chasis en un SUV con carácter deportivo, se reducen tanto, que acaban convirtiendo al C5 Aircross en un vehículo especialmente bueno en campo sin dejar de ser cómodoen asfalto. O sea, la cuadratura del círculo.

No digo nada nuevo si afirmo que los franceses en general y Citroën en particular siempre han ido un poco a contracorriente y eso implica asumir algunos riesgos. SI le dices esto a un alemán te contestaría que los experimentos,con gaseosa, pero un francés ya empiezaría a pensar … mmmm, gaseosa!.

Gaseosa.

Pues venga, saquemos la gaseosa, más concretamente el nitrógeno, que es lo que hace de este Aircross algo realmente especial. Citroën les llama Amortiguadores Progresivos Hidráulicos, no confundir con aquella suspensión hidractiva que tenían sus modelos hace años y que era tan fantástica como delicada.

Ahora tenemos un conjunto de muelle-amortiguador con unos topes hidráulicos llenos de gas que se encargan añadir otro «muelle virtual» que hace, por medio de ciertos hechizos y sortilegios que no vienen al caso en estos momentos, que el coche sea cómodo como el sofá de tu casa sin perder demasiado en prestaciones.

El resultado es tan, tan bueno que a pesar de disponer de modos de conducción, en la semana de prueba el 99% del tiempo he ido en el normal. Sí que es cierto que los modos arena y barro dan un plus de adherencia en pistas de graba o tierra, pero nada que no puedas conseguir con una conducción prudente. Es mucho mejor ir en modo normal o incluso echarle un poco de vino a la gaseosa y atreverse con el control de tracción desconectado porque las reacciones son tan progresivas y previsibles que merece la pena asumir el riesgo (además el control de estabilidad siempre te acabará echando una mano si pecas de exceso de confianza).

Es curioso que un SUV tan blando y de tracción delantera me haya pedido tanta guerra en nuestra ruta fuera de asfalto tradicional. He pasado por sitios llenos de baches, roderas y alguna que otra piedra a mucha más velocidad de la que pasé con ningún Subaru SAWD o Audi Quattro, y si no he ido más rápido he ido sin duda muchísimo más cómodo.

Un sofá.

Hablando de sofás, yo que pasé mi infancia en los asientos traseros de un Renault 18, os podría contar que conducir o ser conducido en un sofá es cualquier cosa menos cómodo. Pero una vez más, los de Citroën deciden evitar esos semi-backets de competición que equipan mucha de su competencia y diseñar un sofá desde el que sí se puede conducir y le llamarle Asiento Advanced Comfort.

¿Cómo diferenciar los asientos Advanced Confort de los sacos de gomaespuma del Renault 18? os preguntaréis. Pues muy sencillo. Los del R18 eran blandos y seguían siendo blandos hasta que tu culo notaba llos alambres del asiento clavándose en una nalga. En el caso de los del Citroën, tienen más capas que Joey en aquel episodio de Friends y cada una de ellas un grosor, densidad y forma diferente para que al final, todo el peso de tu cuerpo se repartauniformemente . Eso ocurre además sin ser especialmente envolventes (el respaldo es extremadamente ancho), pero una vez sentado, no te meneas.

Al final, estos asientos  van más allá de los AGR de Opel o los de SsangYong galardonados por la  ErgonomicSociety de Corea con el premio (valga la redundancia) «Ergonomic Design», que son dos de los asientos más cómodos que te puedes encontrar en vehículos de esta categoría.

Y digo que van más allá porque donde los de Opel y SsangYong son cómodos y se agradecen especialmente para largas distancias, los del C5 Aircross son cómodos para todas las distancias, son cómodos en cuanto te subes a ellos, son cómodos,… bueno, hasta al tocarlos parecen un sofá, con ese tapizado tan hogareño y esa capa viscoelasticasuperior que hace que se quede la forma de tu mano cuando apoyas y lo haga sin perder un ápice de firmeza.

Sofás, gaseosa y resto de pilares innovadores.

Dice la marca, que hay»4 pilares innovadores en el programa CITROËN ADVANCED COMFORT®: Filtrar la carretera, Facilitar la vida a bordo, Simplificar el uso y Aligerar la carga mental.

La gaseosa y el Sofá, (o la amortiguación progresiva hidráulica y los asientos, respectivamente) forman parte del primer pilar, que es el «filtrar la carretera» y doy fe de que la filtra y es, sin duda, lo mejor del coche. Pero, ¿Qué pasa con los otros 3 pilares?

Me habréis oído varias veces que hay dos tipos de ayudas a la conducción, las que te hacen la vida más fácil y las que te la pueden salvar. Personalmente soy más fan de las segundas por razones obvias, pero nunca le hago ascos a la típica chorradilla que sin hacer mejor ni peor el coche, simplemente se agradece disponer de ella. Más o menos como las amenities de los hoteles, que no aportan estrellas, pero da gustirrinín encontrártelas en tu habitación.

En este caso se trata del salpicadero digital con múltiples y variadas combinaciones que le dan un toque moderno que combina fenomenal con el tapizado rústico de los asientos.

También me ha gustado mucho el funcionamiento de la banqueta trasera divisible en tres plazas individuales y con desplazamiento de banqueta independiente que le hacen especialmente versátil a nivel de repartir centímetros entre piernas y maleteros. Nunca entenderé por qué este sistema es mucho más frecuente en SUVs que en berlinas familiares, pero debería ser casi obligatorio en ambos.

Por último, y no por eso menos llamativo, el C5 Aircross dispone de una cámara integrada en el retrovisor central ¿Sirve para algo?, pues no, pero, ¿Acaso has usado alguna vez el kit de costura del baño de un hotel?

Simplificar el uso.

Facilitar el uso de sistemas complejos nada tiene que ver con la simplicidad y mucho con la sencillez. Lo malo es que franceses (e Italianos también) siempre han sido muy creativos con esto de «simplificar», y no siempre han acertado.

En el caso de este C5 Aircross digamos que la relación entre coche y conductor es un poco irregular, me explico. La postura de conducción es buena, el tacto de los mandos más que aceptable y la visibilidad correcta, el consumo que puede llegar a bajar de 6 litros a los 100, realmente moderado para este nivel de potencia.

Una potencia de 180 cv. que no es para tirar cohetes, pero que casa perfectamente por sonoridad y respuesta con el C5 Aircross. Una caja de cambios EAT8 que no es de doble embrague, ni es rápida, pero sí es lo suficiendementesuave para no desentonar con el conjunto. ¿Pero qué pasa con el último pilar?

Aligerar la carga mental.

Pues aquí los señores de Citroën se han colado, porque hay muchos «detallitos» que te cargan mentalmente más de lo necesario.

La «visión 360º»que no tiene cámaras en los 360º . Ya que no tiene cámaras laterales. El funcionamiento es así: La cámara trasera y usa un ojo de pez que «graba» la imagen lateral trasera y luego la «pinta» sobre la proyección lateral y emula vista cenital. 

Al final, el sistema no tiene ni la resolución ni la fiabilidad necesaria para seguirlo con confianza y siempre acabarás aparcando un poco al toque y en el mejor de los caso aparcando a medio metro de la acera y en el peor, rascando una llanta. Lo único para lo que realmente sirve es para cuando sales marcha atrás en batería rodeado de furgonetas, pero poco más. Algo que no se merece un coche de casi 35.000€.

Como que el volante tape todas las palancas que se ubican tras él y sobre todo el odioso mando satélite del control de velocidad, también oculto, y presente en multitud de modelos de la marca. Un mando que en esta época de las pantallas táctiles debería haber desaparecido tal y como lo ha hecho en marcas de la competencia y lamentablemente Citroën se empeña en mantenerlo.

Además, el funcionamiento de algunos sistemas es errático. Como el del control de velocidad dinámico, que se empeña en que no adelantes a los que van por el carril contiguo.

Cliente objetivo.

Tienes que ser un poco francés para valorar en su justa medida este coche. Porque los franceses son así, capaces de crear grandes coches como este C5 Aircross. Un coche lejísimos de ser perfecto. Lejísimos de la ortodoxia alemana, pero quizás por eso mismo, muy cerca de ser un coche especial, carismático y (no sé si lo he dicho suficientemente) un coche comodísimo y genial en su planteamiento.

Que al final es de lo que se trata, de que nos lleve y nos traiga el confort que nos merecemos, porque si queremos ir rápido en un SUV, pues hay otras opciones… opciones claramente mucho menos brillantes que esta.

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