Seamos sinceros. El uso que le pueda dar un español en España a una Pick-Up, o un Pick-UP, dependiendo si le llamamos camión (él) o camioneta (ella) es tremendamente distinto al que le daría un Americano en América.

Prueba y fotos: Fernando González Ferreira. @FUR_R

Cuando digo «americano» no me refiero sólo a estadounidenses, me refiero a venezolanos en Venezuela, Panameños en Panamá, Brasileños en Brasil. Tenemos mucho que aprender de estas gentes sobre cómo sacarle todo el partido que ofrece esta variante de todoterreno tan versátil (aparentemente).

Americano como los 7 magníficos.

Llámale Gundam Cowboy o American Ninja, por mezclar cosas genuinamente de ambas culturas, pero no olvidemos que Americanos y Japoneses parecen estar al otro lado del mundo en el mapamundi de Gerardus Mercator (el típico mapamundi de siempre), pero realmente están a sólo 8.800 km. y esto se nota en la nueva Mitsubishi L200, por eso el título de la prueba, mezclando el poderío tecnológico de los Robots gigantes japoneses con el inequívoco estilo cowboy tan americano.

El L200, con 5 metros 30 cm. se sitúa en lo más alto de Mitsubishi si hablamos de tamaño, pero también si hablamos de tecnología. Que una Pick Up incluya luces automáticas, Alerta de salida de carril y tráfico trasero, control de estabilidad activo con estabilización de remolque, detección de ángulo muerto o cámara de visión 360º (imprescindible para un vehículo de estas características) no es habitual. Y que además incluya levas en el volante, conectividad para Smartphones o radio digital, impensable hace bien poco.

Bien es cierto que existe otra versión, la denominada L200 Club Cab 220 DI-D M-Pro que no incluye toda esta tecnología, pero sí se presenta como la herramienta para los trabajos más duros, con la ventaja, además de tener una caja todavía más grande que la versión de doble cabina y que además cuesta 10.000 menos que nuestra unidad y que, sobre el papel, colmaría las necesidades de cualquier americano aunque con la renuncia a la Transmisión automática INVECS-II con Modo Sport y la Tracción Super Select 4WD (SS4-II) a cambio de una más sencilla Easy Select 4wd que prescinde del bloqueo de diferencial central.

La Pick Up como tal fue un «invento» de Henry Ford de 1925 , pero poco después , en 1934 la Datsun 13 Truck ya era un a pick up comercial en Japón. En el caso de Mitsubishi, hasta llegó a comercializar la L200 en Estados Unidos bajo marcas como Chrysler, Dodge o Plymouth durante los 80´s. Al final la PickUp americana no se puede entender sin la japonesa, y viceversa, Quizás por ello  hoy en día seguimos viendo una autentica batalla de tú a tú entre las mejores «camionetas» de uno y otro continente.

…Y la europea?

Será por eso que, «casi» como decía Rajoy, «Una Pick Up es hoy Americana, Japonesa… y Europea», porque tenemos esta semana una Pick-Up de estética muy americana, pero tecnológicamente tan japonesa como el mismísimo Sushi y como guinda con un motor al más puro gusto europeo para este tipo de vehículo: Un 4 cilindros diésel de 2.3 litros con turbo de geometría variable, inyección directa e intercooler, el cual, independientemente de lo que digan los veganos, es lo que tiene que tener (como mínimo) un bicho de estos.

Y parafraseando (casi) otra vez a Rajoy, como tiene «nacionalidad» europea, pues tiene también la española, ya que en nuestro país, pues también se vende.

En asfalto

Por 36.000 € que piden por este solvente y versátil vehículo con etiqueta medioambiental C, tienes también a tu disposición un SUV de lo más rutero, como es el Seat Ateca TDI 2.0 , y te puedo asegurar que en asfalto no notarías demasiada diferencia con el comportamiento de una berlina.

Al fin y al cabo, un español medio no tiene a su disposición una pista de tierra mal cuidada, como sí tienen los americanos, por la que tiene que pasar para llegar a la autopista de turno. Aquí, lo que tienes que hacer si quieres tocar pelo con tu SUV es hacerte «taitantos» km. de autovía para llegar a la primera carretera que no tiene gente vendiendo pañuelos en un semáforo, y otros tantos Km. más tarde, igual sí ves alguna pista sin asfaltar por la que posiblemente sea ilegal circular incluso con una bici de montaña. Y hasta que llegas, el funcionamiento de una PickUp, pues debería estar a la altura de cualquier SUV.

Afortunadamente la L200 lo está (bueno, o casi). La L200 es perfectamente cómoda mientras el asfalto esté en buenas condiciones. El motor 220 DI-D con sus 150 cv. y 400 Nm de par puede parecer escaso, pero es más que suficiente para mover los 2.100 kg. que mesa el aparato en condiciones de uso cotidiano, no es un muscle car, naturalmente, pero sí se puede adelantar a un camión sin morirse de miedo.

Por otra parte, la caja de cambios automática que monta, no es tan solvente en asfalto. Al fin y al cabo lo que se pude a una caja automática en un todo terreno, y la L200 lo es, es robustez y fiabilidad, y la INVECS-II, lo tiene.

La caja es suave y cómoda, que es de lo que se trata, pero tiene unas peculiaridades de funcionamiento. la primera es que tras pulsar una leva no vuelve al poco rato a D, como hacen la mayoría de los automáticos. La segunda es que sus leyes de cambio tienden, por ejemplo, a meter 5ª a 90 km/h y cuando subes secuencialmente a 6ª, te das cuenta que podrías haber ido así todo el rato, mejorando el rendimiento.

Pero mientras el funcionamiento automático es suficientemente cómodo, el manejo secuencial con las levas debe ser limitado, ya que las reducciones son taaaan lentas que te inclumple la regla de la nariz , que es para mí lo que diferencia un cambio normal de uno lento. Se trata de pulsar la leva, tocarte la nariz y volver a agarrar el volante. La L200 engrana la marcha ordenada después de haber completado el proceso, por lo que sí, es una caja de cambios demostrado científicamente como «lenta» y que además aumenta sobre un litro a los cien el consumo de combustible.

Hablando de consumos. he conseguido rebajar el consumo oficial de 9.7 l/100 km. en ciclo WLTP sin mayor problema. De hecho lo he machacado. Vale que no todo el mundo quiere realizar una conducción tan ECO como la mía, tampoco todo el mundo se va a encontrar las mismas vías ni tráfico que encontré yo, pero sí es posible obtener consumos REALES de 6.7 l/100 con 2wd, o 7.2 l/100 en 4wd. Ahí lo dejo.

En Campo

Por esos 36.000 € que cuesta este todo terreno Mitsubishi con forma de camioneta, también podrías irte al SUV con mejor comportamiento Off Road del mercado, que es el Subaru Forester, y podrías pasar también prácticamente por donde te atrevieses.

Pero al final, un español tampoco tiene una granja como primera residencia con vastos (con V) campos que cruzar a toda prisa con un ternero con un esguince al que llevar al pueblo para que lo «arregle» el veterinario local.

Con suerte, tienes una casa de pueblo con un acceso de 1980 que no ha sido reasfaltado porque el alcalde tiene mejores cosas en donde gastar el dinero. Pues para esos caminos, tienes de sobra con el sistema Super Select 4WD. Yo he intentado sacar al americano que hay en mí y me he buscado un sitio donde poner un poco más a prueba la capacidad de tracción de la L200, y aún así no he necesitado bloquear el diferencial ni conectar la reductora y eso que los Dunlop Grand Trek M+S que montaba no son muy «de campo» pero cumplen a la perfección con las capacidades Off-Road de la mayoría de nosotros, pudiendo superar rampas del 40% o vadear un pequeño río.

En ciudad

Por los 36.000 euros que Mitsubishi pide por este «equipadísimo todo terreno» podríamos encontrar muchos modelos en el segmento de los SUV con este nivel equipamiento. ¿Por qué no emplear esa cantidad de dinero, por ejemplo en un Lexus UX 250H Business , que tiene 34 cv. más, tracción delantera y etiqueta «ECO»?

Pero un español tampoco suele vivir en el quinto pino de cualquier núcleo de población civilizado, ni acostumbra a ir a comprar a un WallMart una vez al trimestre y cargar una tonelada de víveres y herramientas (que no la L200 podría sin problemas). Un español irá, como muchísimo, al pueblo a comprar un lechón para hacerlo en el cumpleaños de su cuñado.

 

De hecho de camino al pueblo, nuestro «español-cliente-objetivo» pararía para tomar el aperitivo en el casco histórico del mismo pueblo, aparcando en la Plaza Mayor y aprovecharía para hacer algunas compras más.

Para callejear y aparcar el imponente tamaño de la L200 podría ser un problema, pero a para compensar la falta de visibilidad trasera (tal es que si un deportivo te sigue de cerca no lo verás) y lo elevado del capó (que te impide ver los objetos más cercanos), tenemos un sistema de visión de 360 grados que hace posible cuando encuentras un sitio para aparcar que mide 10 cm. más que el coche, poder meterlo sin rozar siquiera a los vehículos cercanos aunque sus dueños estén tomando el vermut en la misma terraza en la que luego te sentarás.

Puedes pensar que la habitabilidad interior se sacrifica por el tamaño de la caja, algo que sí ocurre en otros Pick-Up pero que con el L200 de doble cabina, las plazas traseras son como las de cualquier otro vehículo, con la posibilidad además de colocar una silla de bebé sin problemas de espacio ni de anclaje.

Entonces… ¿Por qué un L200 en España?

Un español no tiene, sobre todo, excusa alguna para necesitar un vehículo como éste. Hay que decirlo claramente.

Un UX250h es más tecnológico limpio y apto para la ciudad, Un Forester suficientemente campero para el 99% de los potenciales clientes y un Ateca, pues que te voy a decir del Ateca, que no necesitas más coche si te gusta la estética SUV y no quieres pagar el peaje que conlleva su segmento.

Pero hay algo que hemos pasado por alto. Que si queremos una Pick-Up en España es por la misma razón que un SUV, por imagen. Y aquí, señores, ni el UX, ni el Forester ni el Ateca se pueden medir con esta cosa maravillosa que ha despertado comentarios de todo tipo de gente durante la semana que lo hemos DISFRUTADO (así, con mayúsculas), desde el portero del garaje que apostó a que pegaba en el techo hasta un patriarca gitano que se sorprendió al verse en la pantalla del coche mientras aparcaba. Desde los hijos de mis amigos al subirse a la caja hasta los albañiles de la obra que apostaban si ahí se podía llevar un palet de ladrillo.

Si 36.500 € te parecen pocos , le metes el falso techo rígido que llevaba nuestra unidad, o el protector de bajos metálico, o la bola de remolque fija, o la caja de herramientas trasera, o cualquiera de los accesorios originales que Mitsubishi tiene para este bicho, lo tuneas con estilo y tienes algo que llamará la misma atención que el SUV más caro que puedas comprar.

Cliente Objetivo

Vale, pongamos que eres un cliente que vas mucho al campo, con muchas cosas y necesitas un TT solvente con la mejor tecnología japonesa. Pongamos también que dentro de ti hay un tipo que también le gustan los coches por estética y si Cadillac estuviese más metido en nuestro mercado te comprarías uno de sus SUV.

Con este L200 tienes lo mejor de de ambos mundos; Es un espectáculo en campo al nivel de un Montero o un Land Cruiser por mucho menos dinero y, al menos con la configuración de nuestra unidad, tienes una estética mucho más impactante que cualquier SUV. Y a diferencia de cualquier SUV, con este aparato podrás hacerte una rotonda de lado, y salir de ella entre los aplausos del respetable (si te atreves, claro).

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