Allá por el mes de Marzo acababa de terminar la última temporada de Stranger Things, siempre me han gustado las pelis y series de los 80 o ambientadas en aquellos años. La triología de Regreso al Futuro es sin duda mi favorita, con diferencia, pero los Goonies, E.T., Karate Kid o series actuales como Stranger Things o The Americans siempre me han enganchado.

Por Diego Carabaña.

Si algo tienen en común todas estas series y películas es la figura del todo terreno americano. Aún no he podido ir a Estados Unidos y no tuve la suerte de vivir en los 80, por lo que no puedo asegurar si se trata de un estereotipo o de si realmente toda familia americana que se precie tiene o tuvo uno aparcado en la entrada de la típica casa americana. Chevrolet Blazer, Ford Bronco, Ford Ranger, Jeep Wrangler… y una larga lista en la que podríamos incluir también a las famosas camionetas americanas. Marty McFly soñaba con aquella bonita Toyota negra impoluta que años mas tarde Top Gear se dedicaría a destrozar para demostrar que era el coche mas duradero de la historia.

De entre todos estos estereotípicos coches americanos, a España y Europa nos llegó principalmente Jeep, y especialmente el Cherokee en su segunda generación, la denominada XJ, de hecho aún hoy en día se puede ver alguna unidad por la calle de ese coche que vimos en las series y pelis americanas. Por eso, cuando supe que iba a probar un Jeep Cherokee Overland 2.2 CRD de 195 cv y 4×4 durante una semana me picó la curiosidad por saber cómo era el nieto de aquel XJ y qué podía mantener de aquel coche.

Pese a que Jeep, desde entonces ha pasado de AMC (American Motors Corporation), en la que tenía su participación Renault, por Daimler_Chrysler para acabar en FCA, la primera sensación al verlo, abrir la puerta y sentarte en él es que sí es un Jeep. Rápidamente empecé a sentir que estaba conduciendo la versión actual de uno de esos todoterrenos de las pelis americanas, y aunque aún no lo sabía, la experiencia incluso iba a tener su parte de aventura digna de ellas.

En los primeros kilómetros con el Jeep Cherokee Overland 2.2 CRD de 195 cv el coche te muestra rápidamente su carácter. Es un coche para circular rápido y ligero pero tranquilo, y que siempre está dispuesto a aventurarse a lo desconocido. Dentro de los estereotipos americanos, no me considero aún al padre de familia que va con su jeep a la oficina o a recoger a los niños de entrenar de fútbol americano, tampoco la madre que va a la oficina o a hacer sus recados y llena el maletero de bolsas de papel cartón. Yo sería más bien el joven (un poco crecidito ya, eso si) que le roba el coche a su padre para irse el fin de semana de acampada con los amigos o de excursión a la casa del lago con la novia. Pero este Jeep Cherokee guarda aún un poquito para cada uno de los integrantes de la típica familia americana de las películas.

Si empezamos por el padre de familia, puede estar tranquilo, porque si tiene prisa, el motor 2.2 CRD mueve sin problemas los casi 2000 kg del coche. En los años 80 no era un problema, pero en la actualidad, pese a que el motor diésel haya sido públicamente humillado, aún tiene aplicaciones para las que es difícil encontrar un rival a la altura, y un todoterreno grande es una de ellas. Vale, a todos nos gustaría tener el V8 6.2L Supercharged Hemi SRT de su hermano mayor el Jeep Grand Cherokee o por lo menos el 3.2 V6 del Cherokee Trailhawk que da 271 cv pero que no se vende en España, pero si quieres o tienes que conducir un todoterreno como el Jeep Cherokee o más grande y no quieres arruinarte pagando el combustible, el motor Multijet de 2.2 L es una muy buena opción, con 450 NM de par y un consumo que en conducción tranquila en autopista le cuesta poco bajar de los 7 litros a los 100 km, en conducción urbana sube algo más, lógicamente, pero aún así no se acerca a los 9 litros de media, todas las medidas según el marcador del coche.

Para la madre, de inicio tres cuartos de lo mismo, motor más que de sobra para una conducción normal y relajada, con los una capacidad de maletero entre 448 y 570 litros, al poder desplazarse longitudinalmente la banqueta trasera, espacio para todos tus caprichos y más. Los asientos delanteros son bien cómodos y te invitar a disfrutar de tu Cherokee. Cabe destacar la función de apertura automática del portón del maletero al reconocer el movimiento de la pierna y la cercanía de la llave, un extra que se va expandiendo en el mercado y que sin duda en las pelis de los 80 habrían agradecido, muy cómodo cuando llegas cargado al coche y no tienes manos para abrir el maletero.

Frente a todo esto que he contado hasta ahora seguramente puedan aparecer muchas alternativas en el mercado, y seguramente más baratas, pero es cuando aparece el joven americano, dispuesto a disfrutar del fin de semana, cuando el Jeep Cherokee marca y ha marcado siempre la diferencia. Porque todo el peso extra que llevas durante la semana para tener un 4×4, deja de ser una “carga” para darte alas, ya que sea verano o invierno, nieve o haya ola de calor, tu Cherokee te llevará prácticamente a donde quieras, sin límite. Sólo tendrás que elegir el modo de conducción más adecuado al momento, las opciones son 4: Auto, Snow (nieve), Sport y Sand/Mud (arena/barro), además de la reductora y el control de descenso de pendientes.

Dado que eres un joven americano y le has quitado el coche a tu padre para fardar con la novia, no tendrás problemas en llegar a lo alto de algún monte alejado de la civilización y contemplar las estrellas con ella, para ello lo más seguro es que quieras disfrutar del techo solar, pero además, si el tiempo acompaña, se puede “descapotar” para mayor comodidad y disfrutar más y mejor de la contemplación de las estrellas cómodamente sentado en tu Jeep.

El resto de dotación de extras puede parecer normal en 2020 para cualquiera de nosotros, pero estoy seguro que cualquiera de los niños de Stranger Things o E.T. habría pensado que estaban viajando en una mezcla entre una nave espacial y un coche. Para empezar habría que explicarles que es un smartphone y porqué el aparato ese se puede conectar al coche con Apple CarPlay y Android Auto.

Sería interesante ver la reacción de unos chicos como Mike Wheeler, Will Buyers, Lucas Sinclair o Dustin Henderson, los protagonistas de Stranger Things, al ver que el Jeep Cherokee cuenta con una pantalla TFT en color de 7 pulgadas en la que el conductor tiene todo tipo de información. Pero seguro que fliparían con el sistema multimedia, el Uconnect TM de cuarta generación con pantalla táctil NAV de 8,4 pulgadas. Con la que se puede controlar el climatizador, sistema de audio, manos libre o navegador. A buen seguro tratarían de conectar sus vetustas videoconsolas a la pantalla del coche para echarse unas partidas.

Como al final todo lo demás que pueda contar sobre el coche no dejan de ser una seria de datos objetivos que dicen poco sin haber probado el coche, empezaré contando mi aventura de peli de los 80 con este Jeep Cherokee.

Pese a que, tras devolver el Fiat Tipo que prueba aquí mi compañero Fernando González y recoger el coche en FCA España, ya existía sobre nosotros la amenaza de una pandemia mundial, en ese momento no podía ni imaginar que el final de nuestra historia fuera a tener un final tan apocalíptico.

Por aquel entonces ya empezaba a ser costumbre para mí el tener que desinfectar las manos antes y después de subir al coche, pero dejando eso de lado, los primeros días fueron de relativa normalidad, aunque mediada la prueba, el modus operandi empezó a pasar a ser más digno de una película. Lo bueno de este coche es que por su definición más pura, te permite huir a zonas alejadas del mundanal ruido sin mayores problemas, que se convirtieron en lugares ideales para probar las cualidades off-road de este Jeep Cherokee pero a su vez se convirtieron prácticamente en las únicas condiciones para probar el coche. Y en eso se convirtió un poco la prueba, en una búsqueda de excusas y lugares apartados para disfrutar el coche, el que escribe tiene la suerte de vivir en la zona norte de la Comunidad de Madrid, por lo que la búsqueda de excusas no resulta demasiado complicada.

Lo que si resulta muy extraño es el simple hecho de empezar a vivir evitando el contacto con la gente, hasta el punto de casi arrepentirte de haberte propuesto vivir la prueba como una peli de los 80. Porque la peli se vuelve real, y te encuentras teniendo que ir a recoger un equipo informático a la oficina de tu pareja para empezar a trabajar desde casa unos días, la cual no vuelto a la oficina aún hoy más de 5 meses después. Ese momento en el que te enteras de que se ha diagnosticado un caso en ese edificio, y pese a no entrar a él, ni tener contacto alguno con nadie, en la vuelta a casa sentir los 7 males pensando en la posibilidad de que se acabe el mundo mientras vas al volante del Jeep.

Llegas a casa  y toda la ropa y la mochila directas a la lavadora a lavarse bien calentito y tú a la ducha por supuesto, a desinfectarse por si acaso. Unos días de cierta histeria, en los que el desconocimiento convirtió todo en una odisea, y en los que tuve la suerte de contar con una máquina perfecta para escapar de ese particular fin del mundo. No sólo porque cuando vienes del súper, tras haber tratado de evitar acercarse a todo el mundo, ayuda mucho que el maletero se abra solo, si no, porque sabes, que si llega ese fin del mundo, tú puedes escapar mejor que la mayoría. Aunque el final de la prueba probablemente sea el más triste que jamás vaya a tener en una de estas pruebas de producto de una semana de duración, ya que una vez decretado el estado de alarma sólo pude disfrutar del Jeep Cherokee Overland desde mi ventana, arruinando toda opción de tomar fotografías urbanas o del interior, una suerte que Fernando González sí las pudo hacer cuando me «robó» el coche para hacer de apoyo en la prueba del AMG apócrifo.

Gracias a Ángeles Rojo, a los chicos de FCA y al consejo de un Guardia Civil amante de las carreras, decidimos que la opción más acertada era recoger el coche en grúa. Esa fue mi triste despedida del Jeep Cherokee Overland 2.2 CRD, soltar las llaves a las manos del operario de la grúa evitando al máximo el contacto. Subir a casa y no volver a pisar la calle en bastante más de dos meses. Queda el consuelo de saber que FCA colaboró con sus coches de prensa durante la emergencia por el colapso del sistema sanitario y saber que el Jeep pudo acabar la película como el héroe que debe de ser.

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